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jueves, marzo 05, 2015

La crecida y las motas.

Estos días, algunos tras leerme en el blog u oirme en conversaciones con vecinos y conocidos sobre la crecida del Ebro, después de conocer mi opinión contraria a la "Limpieza del río", me piden que aporte soluciones e ideas y en principio a todos digo que yo no soy quién para darlas, no soy científico ni experto en la dinámica de los ríos, pero bueno, ya que se me empuja a darlas pues puedo citar alguna de las muchas soluciones que se pueden implementar para disminuir el impacto de las crecidas. He oído y leído sobre esta medida repetida por muchos entendidos como el Dr. Alfredo Ollero desde hace muchos años y he sabido de su ejecución en algunos ríos europeos con éxito, me refiero a desplazar las motas o diques de contención que hoy en día están muy cerca del cauce retrasándolas para proteger los pueblos. Es curioso cómo sin yo decirlo hace unos días un señor de Torres de Berrellén, agricultor, también me expuso esta solución, él decía "Hay que hacer motas para proteger a la gente y los pueblos y no a los cultivos ya que allá abajo no sirven de nada" y creo que llevaba mucha razón.


 Una mota cercana al cauce sufre toda la fuerza y erosión del caudal del río y es propensa a romperse, pero si se hace una mota alrededor del pueblo lejos del cauce esa mota resistirá mucho más, esta medida sola no es aplicable a los pueblos que están situados prácticamente en el mismo cauce del río. En todo caso no haría falta quitar las motas ya existentes, podrían usarse para encauzar crecidas más moderadas, aunque lo natural sería dejar que la pradera de inundación se llene para frenar la avenida aguas abajo donde por la incorproración de más afluentes la situación de peligro puede ser mayor.

2 comentarios:

JOSE LUIS dijo...

Me parece muy sensato lo que escribes, y muy lógico.
José Luis

JRFG dijo...

Tienes toda la razón. El problema es que desde los 50-60, con el desarrollismo, se invadió el terreno del río hasta casi el agua. Se hicieron cultivos, urbanizaciones e infraestructuras varias sin tener en cuenta lo más elemental de un río: la fluctuación de su caudal. Después solo hay que hacer obras y más obras para detener el agua cuando el río crece.. Y a los científicos nadie les hace caso. El río se dragara aunque sabemos que no sirve para nada. Y volverá a crecer cuando le toque. Como siempre ha sido.