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domingo, diciembre 30, 2007

Flores de invierno.

Calendula arvensis

La maravilla silvestre (Calendula arvensis) es una planta anual de pequeñas flores compuestas de color amarillo similares a las de las margaritas. En la Península es una planta bastante común, suele florecer desde finales de invierno, pero en lugares abrigados florece mucho antes, esta mañana he visto muchas de ellas en flor al borde de un camino en Utebo.

Es muy común también en nuestra tierra la caléndula cultivada (Calendula officinalis) de flores más grandes que suelen ser anaranjadas o amarillas y florecen durante casi todo el año. Esta última suele naturalizarse con mucha facilidad volviendo a la vida silvestre pues su semilla es de fácil germinación.


Calendula officinalis


Ambas plantas tienen aplicaciones medicinales similares, suele ser usada como remedio natural para tratar dolencias de la piel, eccemas, erupciones, ulceras, quemaduras, pieles agrietadas, picaduras de insectos y otras lesiones cutáneas.

Al parecer tiene propiedades antisépticas y cicatrizantes, por lo que hay en el mercado muchas cremas y linimentos que se han creado a partir de los principios activos de la planta. Los pétalos se han utilizado en la cocina como colorante sustituyendo al azafrán.



miércoles, diciembre 26, 2007

Las aves del frío.

En esta época del año es fácil ver muchos patos y garzas en los humedales aragoneses e incluso en cualquier campo inundado por el riego como en este cercano a Tauste. Sin grandes teleobjetivos se pueden sacar fácilmente fotos de ánades reales y garzas reales que suelen aceptar la proximidad relativa de las personas.


Garceta grande (Egretta alba).


Cormoranes sobre árbol en la balsa de Larralde (Garrapinillos).

Cada vez son más las cigüeñas que se quedan a pasar el invierno y no emigran, seguramente el cambio climático sea el responsable de todo esto. (Foto prados de Casetas).


domingo, diciembre 16, 2007

Una antigua carta muy actual.

En estos momentos duros para el medio natural de Aragón, donde no hay día ya en el que no nos despertemos con una nueva noticia sobre agresiones a nuestros territorio he querido recordar con el siguiente texto al gran jefe Seattle de la tribu Suwamish. En 1855 el presidente de los Estados Unidos Franklin Pierce hizo una oferta de compra a los Suwamish por sus tierras en el noroeste de los Estados Unidos, lo que ahora es el Estado de Washinton. El jefe Seattle contestó al presidente con esta famosa carta que os dejo a continuación. Me gustaría que la leyerais con detenimiento y reflexionarais sobre su contenido, pues según muchos ecologistas se la considera como "la declaración más hermosa y profunda que jamás se haya hecho sobre el medio ambiente".


CARTA DEL JEFE SEATTLE

El Gran Jefe de Washington manda decir que desea comprar nuestras tierras. El Gran Jefe también nos envía palabras de amistad y buena voluntad. Apreciamos esta gentileza porque sabemos que poca falta le hace, en cambio, nuestra amistad. Vamos a considerar su oferta, pues sabemos que, de no hacerlo, el hombre blanco podrá venir con sus armas de fuego y tomarse nuestras tierras. El Gran Jefe de Washington podrá confiar en lo que dice el Jefe Seattle con la misma certeza con que nuestros hermanos blancos podrán confiar en la vuelta de las estaciones. Mis palabras son inmutables como las estrellas.

¿Cómo podéis comprar o vender el cielo, el calor de la tierra? Esta idea nos parece extraña. No somos dueños de la frescura del aire ni del centelleo del agua. ¿Cómo podríais comprarlos a nosotros? Lo decimos oportunamente. Habeis de saber que cada partícula de esta tierra es sagrada para mi pueblo. Cada hoja resplandeciente, cada playa arenosa, cada neblina en el oscuro bosque, cada claro y cada insecto con su zumbido son sagrados en la memoria y la experiencia de mi pueblo. La savia que circula en los árboles porta las memorias del hombre de piel roja.

Los muertos del hombre blanco se olvidan de su tierra natal cuando se van a caminar por entre las estrellas. Nuestros muertos jamás olvidan esta hermosa tierra porque ella es la madre del hombre de piel roja. Somos parte de la tierra y ella es parte de nosotros. Las fragantes flores son nuestras hermanas; el venado, el caballo, el águila majestuosa son nuestros hermanos. Las praderas, el calor corporal del potrillo y el hombre, todos pertenecen a la misma familia. "Por eso, cuando el Gran Jefe de Washington manda decir que desea comprar nuestras tierras, es mucho lo que pide. El Gran Jefe manda decir que nos reservará un lugar para que podamos vivir cómodamente entre nosotros. El será nuestro padre y nosotros seremos sus hijos. Por eso consideraremos su oferta de comprar nuestras tierras. Mas, ello no será fácil porque estas tierras son sagradas para nosotros. El agua centelleante que corre por los ríos y esteros no es meramente agua sino la sangre de nuestros antepasados. Si os vendemos estas tierras, tendréis que recordar que ellas son sagradas y deberéis enseñar a vuestros hijos que lo son y que cada reflejo fantasmal en las aguas claras de los lagos habla de acontecimientos y recuerdos de la vida de mi pueblo. El murmullo del agua es la voz del padre de mi padre.

Los ríos son nuestros hermanos, ellos calman nuestra sed. Los ríos llevan nuestras canoas y alimentan a nuestros hijos. Si os vendemos nuestras tierras, deberéis recordar y enseñar a vuestros hijos que los ríos son nuestros hermanos y hermanos de vosotros; deberéis en adelante dar a los ríos el trato bondadoso que daréis a cualquier hermano.

Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestra manera de ser. Le da lo mismo un pedazo de tierra que el otro porque él es un extraño que llega en la noche a sacar de la tierra lo que necesita. La tierra no es su hermano sino su enemigo. Cuando la ha conquistado la abandona y sigue su camino. Deja detrás de él las sepulturas de sus padres sin que le importe. Despoja de la tierra a sus hijos sin que le importe. Olvida la sepultura de su padre y los derechos de sus hijos. Trata a su madre, la tierra, y a su hermano el cielo, como si fuesen cosas que se pueden comprar, saquear y vender, como si fuesen corderos y cuentas de vidrio. Su insaciable apetito devorará la tierra y dejará tras sí sólo un desierto.

No lo comprendo. Nuestra manera de ser es diferente a la vuestra. La vista de vuestras ciudades hace doler los ojos al hombre de piel roja. Pero quizá sea así porque el hombre de piel roja es un salvaje y no comprende las cosas. No hay ningún lugar tranquilo en las ciudades del hombre blanco, ningún lugar donde pueda escucharse el desplegarse de las hojas en primavera o el orzar de las alas de un insecto. Pero quizá sea así porque soy un salvaje y no puedo comprender las cosas. El ruido de la ciudad parece insultar los oídos. ¿Y qué clase de vida es cuando el hombre no es capaz de escuchar el solitario grito de la garza o la discusión nocturna de las ranas alrededor de la laguna? Soy un hombre de piel roja y no lo comprendo. Los indios preferimos el suave sonido del viento que acaricia la cala del lago y el olor del mismo viento purificado por la lluvia del mediodía o perfumado por la fragancia de los pinos.

El aire es algo precioso para el hombre de piel roja porque todas las cosas comparten el mismo aliento: el animal, el árbol y el hombre. El hombre blanco parece no sentir el aire que respira. Al igual que un hombre muchos días agonizante, se ha vuelto insensible al hedor. Mas, si os vendemos nuestras tierras, debéis recordar que el aire es precioso para nosotros, que el aire comparte su espíritu con toda la vida que sustenta. Y, si os vendemos nuestras tierras, debéis dejarlas aparte y mantenerlas sagradas como un lugar al cual podrá llegar incluso el hombre blanco a saborear el viento dulcificado por las flores de la pradera.

Consideraremos vuestra oferta de comprar nuestras tierras. Si decidimos aceptarla, pondré una condición: que el hombre blanco deberá tratar a los animales de estas tierras como hermanos. Soy un salvaje y no comprendo otro modo de conducta. He visto miles de búfalos pudriéndose sobre las praderas, abandonados allí por el hombre blanco que les disparó desde un tren en marcha. Soy un salvaje y no comprendo como el humeante caballo de vapor puede ser más importante que el búfalo al que sólo matamos para poder vivir. ¿Qué es el hombre sin los animales? Si todos los animales hubiesen desaparecido, el hombre moriría de una gran soledad de espíritu. Porque todo lo que ocurre a los animales pronto habrá de ocurrir también al hombre. Todas las cosas están relacionadas ente sí.

Vosotros debéis enseñar a vuestros hijos que el suelo bajo sus pies es la ceniza de sus abuelos. Para que respeten la tierra, debéis decir a vuestros hijos que la tierra está plena de vida de nuestros antepasados. Debéis enseñar a vuestros hijos lo que nosotros hemos enseñados a los nuestros: que la tierra es nuestra madre. Todo lo que afecta a la tierra afecta a los hijos de la tierra. Cuando los hombres escupen el suelo se escupen a sí mismos.

Esto lo sabemos: la tierra no pertenece al hombre, sino que el hombre pertenece a la tierra. El hombre no ha tejido la red de la vida: es sólo una hebra de ella. Todo lo que haga a la red se lo hará a sí mismo. Lo que ocurre a la tierra ocurrirá a los hijos de la tierra. Lo sabemos. Todas las cosas están relacionadas como la sangre que une a una familia.

Aún el hombre blanco, cuyo Dios se pasea con él y conversa con el de amigo a amigo no puede estar exento del destino común. Quizá seamos hermanos, después de todo. Lo veremos. Sabemos algo que el hombre blanco descubrirá algún día: que nuestro Dios es su mismo Dios. Ahora pensáis quizá que sois dueño de nuestras tierras; pero no podéis serlo. El es el Dios de la humanidad y Su compasión es igual para el hombre blanco. Esta tierra es preciosa para El y el causarle daño significa mostrar desprecio hacia su Creador. Los hombres blancos también pasarán, tal vez antes que las demás tribus. Si contamináis vuestra cama, moriréis alguna noche sofocados por vuestros propios desperdicios. Pero aún en vuestra hora final os sentiréis iluminados por la idea de que Dios os trajo a estas tierras y os dio el dominio sobre ellas y sobre el hombre de piel roja con algún propósito especial. Tal destino es un misterio para nosotros porque no comprendemos lo que será cuando los búfalos hayan sido exterminados, cuando los caballos salvajes hayan sido domados, cuando los recónditos rincones de los bosques exhalen el olor a muchos hombres y cuando la vista hacia las verdes colinas esté cerrada por un enjambre de alambres parlantes. ¿Dónde está el espeso bosque? Desapareció. ¿Dónde está el águila? Desapareció. Así termina la vida y comienza la supervivencia....

domingo, diciembre 09, 2007

Monegros 2007

Hoy a finalizado la conocida carrera de perros de tiro “Monegros 2007” que en su XVI travesía ha cruzado nuestras tierras en cinco etapas con 150 Km. totales de recorrido. Esta mañana me he paseado por Perdiguera donde acababa la ultima etapa para ver el ambiente que había por allí. Muchos eran los equipos que tirados por estos animales cruzaban la linea de meta, se veían artefactos artesanales de tres ruedas de todo tipo que a modo de trineo hacían las veces en este terreno duro y pedregoso. También bicicletas tiradas de uno o dos perros concursaban en la prueba, siendo esta una forma económica para iniciarse en el “mushing” aunque en si es una categoría propia y definida preferida por muchos participantes.

El servicio veterinario estaba en todo momento en la zona realizando revisiones y atendiendo a los perros que llegaban a la meta, pues la salud de los perros es lo principal para los “mushers” y la organización.



Los equipos traían a sus perros en grandes furgonetas y remolques, había tiros de muchos animales y otros de menor número, se podían ver entre ellos perros de diversas razas, tanto de caza como nórdicos y mestizos. Hace unos años se pusieron de moda en España las razas nórdicas llegando a estar los perros de nuestro país en los puestos mas altos de los concursos de belleza mundiales, pero poco a poco ha ido descendiendo su fama hasta un punto en el que es ya difícil encontrar animales de cierta pureza, actualmente la gente tiende mas a comprar otras razas como los perros de defensa/pelea tipo pit bull, los perros de razas enanas como los yorkshire y otras razas como los golden, labradores y shar pei.


Los perros nórdicos suelen ser animales rústicos que no requieren cuidados muy especiales, pero si compiten en carreras necesitarán alimento energético de máxima calidad para que no pierdan peso, ya que están sometidos a un ejercicio de gran esfuerzo físico. Las razas mas conocidas son los huskies siberianos, los alaskan malamute y los samoyedos, cada una con unas características propias que los hace rendir de forma diferente en diferentes terrenos y en etapas de diferente distancia. A mi especialmente me gustan los huskies, son animales de talla mediana y peso ligero que tirando de trineos ligeros o en tiros de bastantes perros pueden desarrollar medias bastantes altas de velocidad. Son unos perros de gran instinto, iniciativa e independencia, suelen ser perros muy activos tanto físicamente como psicológicamente, pues necesitan y demandan educación, aprendizaje y juego constantemente. Estos perros están hechos para vivir en grupo y sufren mucho si son recluidos en un terreno o corral y mucho mas si son atados a una cadena, por eso necesitan convivir con mas perros o con una familia que pasará a ser su manada para él. Nunca un husky o un alaska será un buen perro de defensa, pues generalmente son perros de nula agresividad hacia el hombre, tampoco sirven para guardar un terreno ni una casa, solo están hechos para correr, eso es lo que mas desean.


jueves, diciembre 06, 2007

Un brindis al Sol.

Ya hace un mes que no escribo nada en el blog, pues últimamente no voy muy sobrado de tiempo, pero quería hoy aprovechar para colgar un texto que me mandó mi primo Luis hace unos días por mail sobre una reflexión suya que por su contenido podría ser igualmente mía o de muchos zaragozanos, pues creo que en el verán reflejados sus pensamientos muchos de los lectores. Esta vez el texto parece que no trata directamente de ecologismo, pero en su profundidad trata sobre esto y sobre muchas otras preocupaciones que actualmente andan rondando las mentes de muchos de nosotros.
Espero que os guste.



Un brindis al Sol, por Luis Miguel Ortego

En estos días, no hago más que preguntarme si no estoy equivocado en todo, particularmente en lo que afecta al mundo en el que quiero vivir y que quiero tratar de ayudar a construir. Zaragoza, un poco como símbolo de toda España, y de alguna manera del mundo occidental, se encuentra en un gran proceso de transformación. Ilusionante para mucha gente. La mayoría, diría yo. La Expo, nuevos barrios donde no había nada, más pisos, más centros comerciales, el auge del esquí y la urbanización del Pirineo, el gran parque temático de los monegros...

Realmente sé que el mundo funciona básicamente de esta manera, que es el abc del capitalismo en el que vivimos hace ya muchas décadas. Los gobiernos incentivan el gasto mediante el comercio y el ocio, y las industrias, que se benefician de ese gasto, se apuntan a la escalada de los beneficios. Que haya dinero en circulación, da igual de qué manera. No hay más. Los gobiernos son simplemente aquellos gestores que favorecen más a los intereses económicos particulares, y todo lo demás queda en segundo plano.

Creo que por quinto o sexto día consecutivo el Heraldo trae en la portada Spyland o Gran Scala, el parque temático (o lo que sea), que quieren poner en los monegros. Desde mi abuela a cualquiera que me cruce por la calle, todo el mundo está ilusionado con un proyecto así, sin más valoraciones que los veinte o treinta millones de visitantes y los puestos de trabajo a crear (que cambian de cifra cada día). Supongo que yo también debería estar contento. O al menos eso creo, cuando parece que alzar alguna crítica contra este gran proceso parece más un acto de deslealtad patriótica contra Aragón que de realismo y sentido común.

Pero incluso así, concedo que ese es el modelo que el gobierno de Aragón, los empresarios, y toda la ciudadanía por aclamación, han consagrado para nuestra región, que sería prácticamente igual si hablásemos de Murcia o de Baleares (que tanto criticamos en el pasado).

Sin embargo, me invade una melancolía que huele a derrota de proporciones bíblicas. Porque hemos aprendido, a base de la saturación, a llamar desarrollo al crecimiento de los intereses particulares, y a conformarnos con las sobras que nos sirven en el plato del perro. Nuestro desarrollo, al parecer, solo admite palabras como "Complejo de Ocio", "Urbanización de lujo", "Campo de golf", "Balneario de superlujo", "Centro comercial", o "Centro de negocios". Yo, que soy un poco tonto e idealista, y así me va, simplemente querría otras portadas en el Heraldo. Y no digo la paz mundial. Pero nunca hay una portada diciendo que se construirán 20 hospitales más en Aragón. Que cada comarca tendrá uno, con sus UVI móvil. Nunca abre el Heraldo con la noticia de que Educación construirá tantos nuevos colegios como hagan falta para que no haya más de 20 niños por clase, que los alumnos puedan ir al colegio en su barrio si cruzarse la ciudad o que los inmigrantes, discapacitados, o cualquiera que lo necesite, puedan tener profesores de apoyo cuando sea preciso. Que los transportes escolares en las zonas rurales no sean una caravana de la muerte y que sean totalmente gratuitos. Que las carreteras de muchas comarcas de Aragón no sean una trampa mortal, y que uno pueda ir al pueblo de al lado con tanta facilidad como a Zaragoza. Querría un día abrir el Heraldo, o cualquier periódico de la región, y ver la noticia de que se ha firmado un convenio para la rehabilitación y exhibición de todos los Bienes de Interés Cultural de Aragón. Que el Museo de Arte contemporáneo va viento en popa, y que las colecciones donadas a cambio de suculentas pensiones vitalicias serán al menos expuestas al público. Que la universidad triplicará su presupuesto para que ningún estudiante brillante se quede sin becas, y que estas no se repartan según las filias y fobias. Que el patrimonio natural e histórico, como en muchas regiones de Europa, será el principal motor económico de las comarcas. Que se facilitará con infraestructuras y con estructuras sociales la vida en el medio rural (y no echando dineros a un pozo en forma de subvenciones personales), y que si alguien decide quedarse a vivir en su pueblo de las Cinco Villas o del Maestrazgo tendrá algo tan simple como un ADSL de alta velocidad.

Simplemente me gustaría que en el desarrollo del que nos hablan a diario cupiesen grandes y prioritarios temas de interés colectivo, de los de verdad. Que, de vez en cuando, se notase que Aragón no es solo un paraíso para los inversores, sino que ese dinero que se gana con nuestro trabajo y el sacrificio de nuestros rescursos, tuviese alguna repercusión en nuestra calidad de vida. Porque a veces esto es cuestion de muy poco dinero. ¿Es que los hospitales, colegios, centros asistenciales o museos no generan empleo y negocio también? Se acuerda con una empresa privada cualquier convenio de inversión, inmobiliario o de negocios y en un mes está funcionando. ¿No podría alguno de esos convenios además afectar a la sanidad, la enseñanza, los transportes públicos, las carreteras, el patrimonio histórico, los espacios naturales, de forma que, como en otros lugares del mundo, el interés particular sea compatible con el beneficio colectivo? Si, ya sé que much@s estaréis pensando que vivo en los mundos de Yupi. Pero volver a leer lo que he escrito ¿No es todo muy pequeño y sencillo? ¿No está todo entre las estructuras básicas de la sociedad moderna que nos enseñaban en la escuela?

Simplemente quería compartir con vosotros esta pequeña (y alguien pensará que absurda) reflexión.

En estos días me siento frente a este tipo de desarrollo tan desvalido como un anciano que quiere ir a la calle de al lado a comprar el pan, el día de la Maratón de Nueva York. Está claro que soy yo el que se equivoca.

Luis Miguel Ortego Capapé es historiador del arte y miembro de APUDEPA.